En los 2 años que transcurrieron desde que ingresé a McKinsey trabajé en 8 lugares diferentes con 12 compañías de 3 países. Es maravilloso poder conocer y aprender de personas de todas partes del mundo.

Después de graduarme de la universidad, deseaba trabajar en un ambiente que me planteara constantemente nuevos desafíos. La combinación de acceso al conocimiento global y el impacto desde el primer día que ofrece McKinsey es exactamente eso, y hace que sea para mí el mejor lugar donde iniciar mi carrera.

MÁS QUE COLEGAS

Rápidamente me di cuenta de que lo que distingue a McKinsey del resto es su gente. Más allá de la inteligencia y la dedicación al trabajo, el soporte que uno recibe es inigualable. Todos tienen una preocupación genuina por el desarrollo de los demás, sin importar las jerarquías. Es común ver a socios sentarse con nuevos miembros para transmitirles sus conocimientos en temas como modelos en Excel, técnicas de presentación o incluso la intranet de la Firma.

Todos formamos un mismo equipo, y colaboramos para garantizar el éxito común. El feedback desempeña un importante rol en nuestros procesos, y por ello lo damos y recibimos continuamente para ayudarnos a pasar al siguiente nivel. Somos una organización verdaderamente no jerárquica, donde todas las voces son escuchadas.

RED GLOBAL

El mentoring también es clave, tanto en términos profesionales como personales, con colegas siempre disponibles y dispuestos para ayudar de la mejor manera posible. Experimenté esto directamente cuando ingresé como analista y decidí postularme para un programa de MBA. Todos mis colegas me apoyaron continuamente a lo largo del proceso de postulación, y me vincularon con contactos en las universidades de mi interés. A través de ellos, pude obtener información de primera mano y orientación acerca de los programas. Esto me mostró que no importa el lugar del mundo donde estés, siempre habrá un contacto de McKinsey al cual recurrir. Y eso es así en todo momento.