McKinsey es un verdadero punto de encuentro de culturas y diversidad, y lo encuentro muy inspirador.

Gracias a haber recibido educación en dos culturas diferentes, siempre me sentí a gusto aquí. Trabajo constantemente con colegas y clientes de todo el mundo, con quienes me comunico en múltiples idiomas y zonas horarias. Pese a ello, no importa donde estés, la sensación es que uno es parte de una sola Firma.

UN RECORRIDO SIN IGUAL

Mi experiencia en McKinsey ha sido muy diversa, con alta exposición a múltiples industrias y sectores. No hay dos días iguales. Hoy puedes estar trabajando en una mina subterránea cerca de Santiago y mañana ser parte de un proyecto en una planta hidroeléctrica en la selva colombiana. Todo eso hace de McKinsey un ambiente laboral único, donde uno nunca deja de aprender cosas nuevas.

UNA FIRMA GLOBAL

Recuerdo mi primer proyecto en un cliente como analista, cuando yo era el único chileno de todo el equipo. El asociado y el gerente de proyecto eran argentinos, el experto senior un alemán de la oficina de Taipéi, y los dos expertos en analítica de Gurgaon, India. Teníamos conferencias telefónicas todos los días, muy temprano por la mañana para mí, y hacia fines del día para varios de ellos. No importaba dónde estaba cada uno: todos trabajábamos juntos con un mismo objetivo en común. Eso era realmente vigorizante.