El momento es ahora: Una oportunidad para América Latina de mejorar su productividad

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El mundo está entrando en una nueva era caracterizada por grandes cambios. El orden mundial está pasando de una estructura unipolar a otra multipolar, y los recientes acontecimientos en materia de políticas comerciales están transformando la dinámica global. La transición verde estimula una mayor demanda de materias primas y productos finales clave, mientras que la expansión de la clase media y el crecimiento de la población mundial ejercen presión sobre los sistemas de uso de la tierra y plantean dudas en torno a la seguridad alimentaria. Además, el rápido avance de las nuevas plataformas tecnológicas está transformando la producción y el entorno competitivo en todos los sectores.

Estas tendencias globales plantean retos y oportunidades para todos los países. Sin embargo, las ventajas competitivas de América Latina hacen que la región esté bien posicionada para responder a esta coyuntura. Sus abundantes y competitivas fuentes de energía renovable y su mano de obra calificada podrían permitirle sacar provecho de una economía mundial cada vez más digital y tecnológica. Además, sus ricos y diversos recursos naturales otorgan a la región una clara ventaja ante la creciente demanda de alimentos, energía y minerales críticos. Por otra parte, su capacidad de producción, ubicación geográfica y postura geopolítica relativamente neutral podrían constituir una ventaja competitiva para las industrias avanzadas.

Por supuesto, sabemos que América Latina está formada por una rica y diversa combinación de economías, pueblos e historias. De hecho, el concepto de “América Latina” como una entidad única puede tener más sentido fuera de la región que dentro de ella. No obstante, la investigación reafirma la idea de que América Latina en conjunto ha subexplotado su potencial durante el último medio siglo1. En nuestra opinión, los cambios globales actuales representan una oportunidad única para cambiar ese rumbo. Los niveles de inversión y la productividad de la región han tenido dificultades para seguir el ritmo de una economía mundial en rápida evolución, y la expansión de la fuerza laboral está perdiendo impulso en muchos países. Además, cerca del 60 por ciento de la población vive por debajo del umbral de empoderamiento2, y se enfrenta a la perspectiva de "envejecer antes de enriquecerse" debido al lastre demográfico y las bajas perspectivas de crecimiento3.

Si el crecimiento del PIB per cápita se mantuviera en los niveles más recientes, solo crecería un 19 por ciento hasta 2040, lo que representa apenas un tercio del incremento previsto para los países emergentes de Asia en el mismo período4. El crecimiento será fundamental para que más hogares puedan satisfacer sus necesidades básicas y comenzar a ahorrar. Este informe explora los caminos que puede seguir América Latina para impulsar la productividad y posibilitar que su población alcance un nivel de ingresos más alto.

Elevar la productividad en América Latina y cerrar las brechas de inversión

El aumento de la inversión y una asignación más eficaz del gasto son esenciales para lograr el crecimiento de la productividad en América Latina y liberar todo su potencial. Históricamente, la baja inversión ha obstaculizado la mejora de la productividad. En los últimos 25 años, el capital adicional por trabajador contribuyó apenas 0,9 puntos porcentuales al año al crecimiento de la productividad, la mitad que en otras regiones5.

Entre 1997 y 2022, la productividad explicó el 35 por ciento de la mejora del PIB de América Latina (0,8 de un total de 2,3 puntos porcentuales), lo que refleja la persistente falta de inversión en sectores que requieren capital intensivo. Esta cifra es sensiblemente inferior a la contribución observada en países comparables, que alcanzaron del doble al triple de la tasa de América Latina. Por ejemplo, Polonia y Turquía llegaron a 3,5 y 3,0 puntos porcentuales, respectivamente6

Si América Latina hubiera igualado el crecimiento de la productividad de Egipto, Polonia y Turquía, por ejemplo, su PIB en 2023 habría sido de un 60 % a un 110 % más alto, y la región, en promedio, habría alcanzado el estatus de “ingresos altos” 7 (Gráfico 1) .8 .

Gráfico

La debilidad de la inversión local es una de las principales razones del lento crecimiento de la productividad. En América Latina, la formación bruta de capital fijo, una medida de la inversión total en los activos de una economía, representa aproximadamente el 20 por ciento del PIB, en promedio, por detrás de regiones comparables (Asia emergente y Europa central y oriental) y de países como Turquía y Malasia9. Entre 1997 y 2019, el capital social por trabajador en América Latina creció solo un 30 por ciento, mientras que Polonia y Turquía lo duplicaron y lograron tasas de crecimiento de la productividad entre dos y tres veces superiores a las de América Latina10.

Un escenario de altos ingresos para 2040 exige acelerar el crecimiento de la productividad para igualar la tasa de los países comparables que crecen aceleradamente

¿Cómo sería la productividad de América Latina en los próximos años con un mayor crecimiento? Realizamos un análisis de 14 economías comparables que generó dos escenarios11 (véase el recuadro "Acerca de la metodología de crecimiento de la productividad"). El escenario optimista o “alto” representa la mediana de crecimiento anual de la productividad de estos 14 países durante las dos últimas décadas, mientras que el escenario pesimista o “bajo” ilustra la media del cuartil inferior.

Si el crecimiento de la productividad de América Latina coincidiera con los escenarios bajo y alto de estas economías de referencia, se lograría un aumento de 1,1 y 2,0 puntos porcentuales, respectivamente, por encima del crecimiento medio anual de la productividad de la región en los últimos 20 años (0,6 puntos porcentuales). Una tasa media anual de crecimiento de la productividad del 1,7 % al 2,6 % permitiría a América Latina alcanzar un PIB de entre 8,9 y 10,3 billones de dólares (en dólares de 2023) para 2040.

Un crecimiento del 2.6 por ciento anual podría ser perfectamente alcanzable en América Latina, dado que la mitad de los países de la muestra superaron ese nivel. Aunque un salto en la productividad del 0,8 por ciento al 2,6 por ciento puede parecer ambicioso, más de un tercio de los países que analizamos han registrado aumentos aún mayores en las últimas dos décadas. Esto sugiere que, con las estrategias adecuadas, América Latina estaría en condiciones de alcanzar estas tasas de crecimiento, allanando el camino para una fuerte expansión económica.

Una inversión media anual de entre 1,9 y 2,3 billones de dólares hasta 2040 posibilitaría un crecimiento significativo del PIB en América Latina

El desarrollo de las economías de ingresos medios depende, entre otras variables, de contar con niveles de inversión suficientes. Basándonos en la correlación entre el capital por trabajador y la productividad a lo largo de la fase de desarrollo económico, alcanzar un PIB de entre 8,9 y 10,3 billones de dólares en América Latina en 2040 demandaría una inversión total de entre 1,9 y 2,3 billones de dólares anuales en promedio12.

Suponiendo que el PIB de la región alcance el escenario más optimista de 10,3 billones de dólares, este aumento de la inversión podría llegar al 28 % del PIB en 2040, frente al 20 % actual, y situarse al nivel de regiones de rápido crecimiento en los últimos 20 años como China (alrededor del 40 %), Turquía (31 %) e India (30 %).13.

Liberar el potencial de crecimiento de América Latina en el contexto de grandes cambios globales

Cuatro tendencias, desde los cambios en la dinámica del poder mundial y los avances tecnológicos hasta las transiciones demográficas y la evolución de los sistemas de recursos y energía, están influyendo en el curso de la economía mundial. En conjunto, podrían marcar el comienzo de una nueva era de oportunidades económicas ―pero también plantean retos específicos―.

Mundo multipolar

El orden mundial está pasando de una estructura unipolar a una multipolar. La integración mundial sigue influyendo en el comercio, la migración, los flujos de capital y los bienes intangibles (como la transferencia de conocimientos), pero las tendencias subyacentes están cambiando. Recientemente, el comercio se ha reconfigurado siguiendo líneas geopolíticas. Desde 2017, la distancia geopolítica media del comercio de bienes ha disminuido entre un 4 % y un 10 % en países como China, Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos14. En simultáneo, economías como Brasil e India han alcanzado altos volúmenes comerciales en todo el espectro geopolítico. Mientras los países buscan mitigar los riesgos, las cadenas de suministro podrían concentrarse más a nivel regional o alinearse entre países con objetivos geopolíticos similares.

Aunque esta tendencia plantea retos económicos, también crea oportunidades. Las regiones o países con ubicaciones geográficas estratégicas, posturas geopolíticas neutrales o grandes reservas de recursos (como los fundamentales para la transición energética) pueden fortalecer su posición en las nuevas cadenas de suministro y satisfacer la demanda adicional.

Avances tecnológicos

Los rápidos avances tecnológicos, en particular en materia de inteligencia artificial (IA), computación en la nube y servicios digitales, podrían generar una oportunidad de 100.000 millones de dólares para América Latina en exportaciones de servicios basados en el conocimiento15. Para ilustrar la magnitud de la oportunidad, los ingresos globales totales por software y servicios de IA y la nube podrían llegar hasta 8 billones de dólares en 204016. Juntos, podrían ser dos de las “arenas” de crecimiento más dinámicas y mutuamente complementarias en las próximas décadas, con oportunidades multimillonarias y un impacto significativo en la productividad del resto de la economía17.

Este crecimiento está impulsando la demanda de servicios de TI, externalización de procesos empresariales (BPO) e infraestructura digital. Por ejemplo, se prevé que la carga de TI de los centros de datos globales se cuadruplique, pasando de 55 gigavatios (GW) en 2023 a 219 GW en 203018, lo que abrirá una oportunidad en algunas regiones para proveer servicios y cubrir el déficit de infraestructura.

Transiciones demográficas

El mundo está experimentando una profunda transformación demográfica. Las tasas de fecundidad están disminuyendo, lo que provoca el envejecimiento de la población en muchas regiones. Esta tendencia aumenta la presión sobre los sistemas de salud y seguridad social, y podría derivar en escasez de mano de obra, aumento de las desigualdades regionales y erosión de la riqueza intergeneracional19. Asimismo, la población rural mundial alcanzó su máximo en 2020, y desde entonces ha comenzado a disminuir20 . La expansión urbana se producirá principalmente fuera del mundo occidental.

Si bien estos acontecimientos plantean nuevos desafíos en todo el mundo, también provocan cambios en los patrones de consumo con potencial para crear nuevas oportunidades. El crecimiento de la población, el aumento de los ingresos y la urbanización incrementarán la demanda de bienes manufacturados, energía y alimentos

En efecto, se prevé que la demanda mundial de alimentos aumente más del 40 por ciento hasta 204021, lo que abrirá oportunidades para los productores de todos los sectores.

Sistemas de recursos y energía

Se está produciendo un desplazamiento global hacia fuentes de energía más limpias, guiado por la ambición de alcanzar cero emisiones netas de CO2 y reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, esta transición es compleja y requiere un equilibrio entre seguridad energética, asequibilidad, competitividad industrial y descarbonización. Por el lado de la oferta, los cambios geopolíticos han puesto aún más de manifiesto las vulnerabilidades de las cadenas de suministro de energía y materiales. Del lado de la demanda, la transición podría intensificar las necesidades de productos y bienes intermedios.

A pesar del volumen récord de inversiones en energías renovables y electrificación, la ejecución efectiva de proyectos sigue estando por debajo del nivel necesario para cumplir los objetivos para 2030 y 2050 establecidos por los países y las empresas bajo el Acuerdo de París . En Europa y Estados Unidos, por ejemplo, menos del 20 por ciento de la capacidad solar anunciada y el 15 por ciento de los proyectos de hidrógeno han llegado a la fase final de decisión de inversión, lo que implica un alto riesgo de cancelación o retraso. Esta brecha persistente significa que el petróleo y el gas podrían seguir siendo parte central de la mezcla energética más allá de 2050 (incluso en escenarios de transición acelerada).

América Latina está bien posicionada para responder a las tendencias mundiales

Las cuatro tendencias globales mencionadas modificarán la demanda en todos los sectores. Pese a que las fortalezas y los activos característicos de América Latina pueden ofrecer nuevas fuentes de crecimiento y competitividad, será esencial desarrollar nuevas capacidades y extraer más potencial de las existentes. Centrar la inversión en los sectores y países donde las competencias regionales se alineen con las nuevas fuentes de demanda constituye una estrategia a nivel micro para comenzar a desarrollar las posibilidades de la región. Cuando estas inversiones son exitosas, las posibilidades de un crecimiento de base amplia en todos los sectores aumentan.

Nuestra investigación examinó los sectores productivos de la región e identificó tres temas con alto potencial para atraer inversiones y potenciar el crecimiento económico: revitalizar la base industrial, evolucionar en la era de la digitalización y aprovechar los recursos naturales de América Latina.

Revitalizar la base industrial de América Latina.

El cambiante orden mundial ofrece a América Latina la oportunidad de capitalizar la reestructuración de las cadenas de suministro globales, especialmente para las industrias netamente exportadoras, como la manufacturera.

La localización de la región, en particular su proximidad al mercado norteamericano, representa una ventaja significativa en el comercio mundial. Los tiempos de envío son aproximadamente la mitad de los de Asia, lo que reduce los costos logísticos y mejora la capacidad de respuesta de la cadena de suministro23. Además, en épocas de cambios en las cadenas de suministro mundiales y realineamiento comercial, la proximidad relativa de América Latina a los extremos del espectro geopolítico mundial podría permitirle profundizar sus lazos comerciales con todos los bloques, aumentando las exportaciones a nuevos países y desarrollando nuevas asociaciones. Adicionalmente, los sectores industriales de América Latina están bien posicionados para aprovechar la transición energética mundial; la región alberga algunos de los recursos renovables más abundantes y competitivos del mundo, como energía hidroeléctrica, eólica y solar.

Mediante el aprovechamiento de estos recursos y el desarrollo sus capacidades industriales, América Latina tiene potencial para emerger como proveedor energético clave para descarbonizar sectores complejos. Explotar este potencial requerirá acelerar la adopción de tecnología, desarrollar conocimientos técnicos, fortalecer la integración de las cadenas de suministro y profundizar la apertura internacional.

Evolucionar en la era de la digitalización.

La rápida aceleración de las tecnologías digitales está intensificando la demanda de servicios. América Latina se encuentra en una posición óptima para sacar provecho de esta oportunidad: sus ventajas incluyen grandes talentos de TI, bajos costos laborales, dominio del inglés en un amplio sector de la población y velocidades de Internet (latencia) competitivas24.

Además, la conectividad de la región, sus bajos costos operativos y los abundantes recursos de energía renovable la convierten en un lugar óptimo para la instalación de centros de datos que consumen mucha energía. Estas ventajas podrían permitir a América Latina ofrecer una solución sostenible y efectiva a la creciente necesidad mundial de infraestructura digital. Para lograrlo, será necesario cerrar las brechas en acceso digital e instalaciones y fortalecer la formación técnica. Dado que los servicios digitales y los centros de datos son sectores de alta productividad, estas oportunidades pueden representar una gran contribución a la economía latinoamericana, y a la vez impulsar la productividad de toda la región.

Aprovechar los recursos naturales de América Latina.

La transición energética mundial y la carrera por la inteligencia artificial están motorizando un aumento de la demanda de minerales críticos, esenciales para las tecnologías de energía renovable y la producción de baterías. América Latina posee una porción significativa de las reservas mundiales de materiales como el litio y el cobre25. Además, la localización geopolítica central de la región puede posicionarla como una fuente confiable de minerales para diferentes socios comerciales.

Se prevé que los cambios demográficos incrementen la demanda mundial de alimentos más de un 40 por ciento para 204026,lo que supone otra oportunidad para América Latina, que cuenta con el 14 por ciento de la tierra cultivable del mundo27. La mayoría de los países de América Latina y el Caribe podrían duplicar su productividad agrícola modernizando las técnicas de cultivo y aplicación de insumos de apenas el 25 por ciento de las pequeñas explotaciones agrícolas28. Para capturar todo el potencial de la agricultura, será menester que los productores latinoamericanos adopten prácticas más productivas (por ej., uso de maquinaria agrícola y automatización), así como reasignar los recursos de los subsectores menos eficientes a otros más productivos (como frutas y cultivos industriales). La mejora de la productividad laboral en la agricultura incrementaría los ingresos de los agricultores y a la vez reduciría la proporción del empleo agrícola en el total, ya que los trabajadores se trasladarían a puestos de alta productividad en otros sectores.

Estos temas podrían contribuir entre 1,1 y 2,3 billones de dólares al PIB de América Latina para 2040.

Si bien la región posee ventajas competitivas distintivas en cada uno de estos tres temas, aún debe abordar brechas críticas, desde el desarrollo de capital humano, la mejora de la infraestructura y la estabilidad macroeconómica, hasta la creación de nuevos corredores comerciales y la expansión de los actuales. Además, atraer inversiones requerirá una acción coordinada tanto del sector público como del privado. No obstante, los sectores y las compañías de la región están preparados para aprovechar sus ventajas. Para explicar un escenario de crecimiento viable para América Latina, dividimos la economía en dos partes: los sectores asociados a los tres temas antes mencionados, que actualmente representan el 29 por ciento del PIB de la región, y el resto de la economía. Un posible camino es que los tres temas crezcan entre un 3,0 % y un 5,0 % al año (el rango de crecimiento de la productividad de los países de referencia en sectores comparables), mientras el resto de la economía avanza entre un 1,1 % y un 1,3 % anual, un nivel en línea con el espectro más bajo de las economías comparables29 .Esta tasa de crecimiento generaría en la región entre 1,1 y 2,3 billones de dólares de PIB por encima de la trayectoria actual para 2040 (Gráfico 2).

Gráfico

Esta opción de dos velocidades es solo una de las muchas que la región podría perseguir para superar los 10 billones de dólares en PIB en 2040, pero ofrece una validación a nivel alto de cómo aprovechar las fortalezas en ciertas áreas podría contribuir a resolver el imperativo de productividad.

Siete sectores para una inversión transformadora

Los tres temas estratégicos abarcan una multitud de oportunidades de crecimiento para América Latina. La región tiene la oportunidad de transformar su productividad mediante inversiones en siete sectores de alto potencial que ejemplifican el impacto que estos temas podrían tener en la región:

  • Revitalizar la base industrial. Esto incluye fabricación de última generación y soluciones de almacenamiento de la energía renovable excedente, conocidas como “Power-to-X” o P2X (energía a X, donde “X” es el vector energético).
  • Evolucionar en la era de la digitalización. Incluye servicios digitales y centros de datos.
  • Aprovechar el potencial de los recursos naturales. Comprende agroalimentos, petróleo y gas, y minerales críticos.

Para 2040, estos sectores podrían generar ingresos anuales combinados por entre 590.000 millones y 1,2 billones de dólares, dependiendo del ritmo de la inversión, el grado de alineamiento político y la demanda global (Gráfico 3). Para lograr este crecimiento se necesitaría una inversión acumulada de entre 1,7 y 2,8 billones de dólares hasta 2040.

Gráfico

Nuestro análisis pretende ser a la vez ambicioso y viable, con una visión coherente para todos los sectores. Dado que los ingresos potenciales de varios sectores —fabricación de última generación (incluidos vehículos eléctricos y baterías), minerales críticos, petróleo y gas, y Power-to-X (P2X)— dependen del ritmo de la transición energética, hemos incorporado su impacto potencial a los cálculos de ingresos de todos los sectores. Basamos la estimación de los resultados de estos sectores en dos escenarios de transición energética: impulso continuo y transformación sostenible30. Para seis de los siete sectores, el impulso continuo representa un desempeño bajo, y la transformación sostenible un desempeño alto. El petróleo y el gas son la excepción: el impulso continuo es el caso bajo y la evolución lenta el alto. Al agregar las oportunidades de todos los sectores, combinamos el rango del petróleo y el gas inversamente con los de los demás. Cada escenario sectorial incluye factores específicos que se explican en la sección de metodología del apéndice del informe completo.

Para cada sector, identificamos los países con mayor potencial y los clasificamos en cuatro arquetipos, definidos por la madurez general del sector dentro de cada país:

  • Los campeones globales incluyen a los actores regionales que representan más del 10 por ciento de las exportaciones mundiales, los cinco principales exportadores y los países con potencial para cobrar aún más relevancia en el futuro, dadas las nuevas tendencias.
  • Los competidores fuertes son países que han desarrollado capacidades sólidas (como mano de obra o tecnología) en un sector determinado, pero que aún no son líderes mundiales. Los competidores fuertes están bien posicionados para mejorar su relevancia mundial a medida que las tendencias emergentes den forma a nuevas oportunidades.
  • Los contendientes prometedores son jugadores regionales que tienen una ventaja competitiva potencial, pero que necesitan fortalecer sus capacidades e invertir en facilitadores para capturar la oportunidad.
  • Las fronteras emergentes son países con alto potencial cuya competitividad depende de superar una incertidumbre significativa mediante esfuerzos coordinados y alineamiento entre los actores clave.

Esta categorización de arquetipos se aplica a parejas país-industria, dentro de los siete sectores. Se realiza a nivel de industria específica porque las industrias de un mismo sector y en el mismo país podrían clasificarse en diferentes arquetipos. Por ejemplo, el sector de minerales críticos de Argentina es líder mundial en producción de litio, pero un “contendiente prometedor” en cobre, lo que ilustra la naturaleza multifacética de la competitividad y la importancia de contar con estrategias adaptadas a la etapa de desarrollo de cada industria. En los casos donde no se identificaron oportunidades relevantes para las parejas país-industria, no se las clasificó como arquetipos.

El siguiente gráfico interactivo ofrece un análisis en profundidad de los siete sectores, donde se destacan los potenciales ingresos adicionales, la inversión necesaria para capturar la oportunidad y el desempeño de países latinoamericanos seleccionados.

Fabricación avanzada

Competidores fuertes

Contendientes prometedores

Fronteras emergentes

Gráfico
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Power-to-X (P2X)

Contendientes prometedores

Fronteras emergentes

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Servicios digitales

Competidores fuertes

Contendientes prometedores

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Centros de datos

Competidores fuertes

Contendientes prometedores

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Agroalimentos

Producción: Campeones mundiales

Producción: Competidores fuertes

Gráfico
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Procesamiento: Campeones mundiales

Procesamiento: Competidores fuertes

Procesamiento: Contendientes prometedores

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Petróleo y gas

Competidores fuertes

Contendientes prometedores

Fronteras emergentes

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Minerales críticos

Campeones mundiales

Contendientes prometedores

Fronteras emergentes

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América Latina tiene una oportunidad para transformar su trayectoria de productividad. Estos siete sectores ilustran el potencial de los tres temas para apalancar capacidades similares. La región puede acelerar sustancialmente el crecimiento de la productividad y capturar todo su potencial económico de aquí a 2040.

Para alcanzar estos objetivos, será necesario adoptar medidas específicas para cerrar las brechas de capacidades y abordar las barreras estructurales. Enfocando las inversiones y las políticas en estas áreas, la región puede desarrollar las habilidades, la infraestructura y la capacidad institucional necesarias para acelerar el crecimiento económico y crear prosperidad para su población en las próximas décadas.

Aceleradores estratégicos: impulsar el crecimiento en América Latina

Las oportunidades específicas en cada sector no solo podrían tener enorme impacto, sino también catalizar un círculo virtuoso de inversión y crecimiento. Para ejecutar esta estrategia, hemos identificado cuatro aceleradores estratégicos que pueden ayudar a la región a elevar la productividad de toda su economía. Los dos primeros tienen como objetivo aprovechar las oportunidades que ofrecen los cambios en los patrones comerciales; los otros dos son aceleradores de capacidades para atraer inversiones e impulsar el crecimiento de la productividad.

Diversificar y abrir de forma proactiva nuevos corredores comerciales

Las tensiones geopolíticas están alterando el comercio mundial. Desde 2017, el comercio entre socios geopolíticamente distantes ha caído31, lo que indica que se está produciendo una reconfiguración del comercio. Para comprender el impacto de factores como los aranceles y la política industrial en el comercio, la investigación de McKinsey exploró tres escenarios, desarrollados en el Proyecto de Análisis del Comercio Mundial (GTAP). El análisis del McKinsey Global Institute reveló que más del 30 por ciento del intercambio mundial en 2035 podría oscilar entre un corredor comercial y otro32.

América Latina podría duplicar su volumen comercial mediante la apertura y exploración de nuevos corredores comerciales. Cada uno de ellos no solo podría crear demanda para la producción regional, sino también atraer inversiones específicas y socios tecnológicos en sectores de alto crecimiento. La creación de corredores comerciales robustos con socios comerciales globales clave (y, en ocasiones, nuevos) dependerá de la existencia de acuerdos y marcos de cooperación. Además, las políticas comerciales claras y predecibles, junto con compromisos recíprocos de inversión en sectores prioritarios, pueden reforzar la resiliencia y la adaptabilidad de la red comercial de la región.

Como se señala en el capítulo 3 del informe completo, cuatro sectores estratégicos dependen en gran medida de la demanda externa más allá de Estados Unidos: Power-to-X, agroalimentos, petróleo y gas, y minerales críticos. La expansión y construcción de nuevos corredores interregionales, como los que conectan con Oriente Medio, India y el sudeste asiático, también podrían incrementar el comercio de América Latina con los mercados emergentes, que podrían experimentar un crecimiento superior a la media y ofrecer estabilidad en medio de la incertidumbre mundial33.

Mejorar la colaboración y la inversión intrarregionales

La integración regional en América Latina sigue siendo limitada en comparación con otros grandes bloques económicos. Las exportaciones intrarregionales representan actualmente solo el 15 por ciento de sus exportaciones totales, frente al 60 por ciento en la Unión Europea34. Los problemas de conectividad física, en particular las deficientes o inexistentes redes transfronterizas de transporte, contribuyen a esta dinámica y siguen siendo un tema central para el desarrollo futuro.

América Latina tiene la oportunidad de diversificar sus relaciones comerciales y, al mismo tiempo, profundizar su integración regional. Estas dos acciones podrían reforzar la conectividad entre sus mercados y la resiliencia de la región. Para progresar, será necesario ampliar y modernizar los acuerdos comerciales regionales con el fin de reducir sistemáticamente las barreras comerciales, armonizar las regulaciones y desarrollar cadenas de suministro y flujos de inversión transfronterizos.

La integración regional puede beneficiar a la mayoría de los sectores, pero es esencial para la fabricación avanzada. Tanto los productos intermedios (minerales, baterías y autopartes) como finales (vehículos eléctricos) dependen de una cadena de suministro sólida. Además, el comercio intrarregional de energía y combustibles fósiles puede conformar redes energéticas más fiables.

Simplificación de los marcos normativos en sectores clave

Un entorno atractivo para los negocios es esencial para atraer a América Latina la inversión y el expertise necesarios. La posibilidad de que la región desarrolle industrias complejas, como vehículos eléctricos y semiconductores, depende en gran medida de que pueda acceder al capital y la tecnología adecuadas. Este esfuerzo se verá favorecido por la colaboración continua entre los actores públicos y privados para solucionar los cuellos de botella administrativos y operativos. Tal como se expone en el informe completo, la buena gobernanza y la inversión se refuerzan mutuamente y crean un entorno favorable para los negocios que se fortalece con el tiempo.

Algunas posibles medidas son simplificar las regulaciones y facilitar el establecimiento de empresas, la concesión de permisos y la resolución de controversias, manteniendo la transparencia y el rigor. Un esfuerzo positivo puede desbloquear miles de millones de dólares en proyectos y posicionar a la región como centro productivo.

Además, un entorno normativo favorable puede acelerar el crecimiento de sectores como minerales críticos, petróleo y gas, y Power-to-X, que requieren grandes inversiones y en los que los nuevos proyectos tardan bastante tiempo en entrar en operación. Las iniciativas que mejoran la claridad, la previsibilidad y la eficiencia de la legislación, especialmente en los sectores prioritarios, fortalecen la confianza de los inversores y revitalizan proyectos paralizados, favoreciendo la competitividad en toda la región.

Mejorar las competencias de la fuerza laboral del futuro

En muchas regiones, el desajuste entre las instituciones y los contenidos educativos y las demandas del mercado laboral ha aumentado considerablemente en los últimos 20 años35. Esta situación es especialmente relevante en América Latina: por ejemplo, el 80 por ciento de las empresas de Colombia prevén un faltante de trabajadores calificados para 202736. Al mismo tiempo, el 84 por ciento de los empleadores de América Latina tienen previsto mejorar las competencias de su fuerza laboral para satisfacer la demanda de talento digital y tecnológico37.

El éxito de los esfuerzos de capacitación y adopción de tecnología dependerá en gran medida de la ampliación del acceso a una educación de alta calidad y el diseño de programas específicos. Las iniciativas de colaboración entre el gobierno, el mundo académico y el sector privado tienen potencial para acelerar el progreso, especialmente si se implementan a gran escala. Cerrar la brecha de talento en la región estimularía el crecimiento de toda la economía, aunque con un impacto mucho mayor en algunos sectores, como los servicios digitales, los centros de datos y la fabricación avanzada (semiconductores y vehículos eléctricos).


Durante los últimos 25 años, el crecimiento del PIB de América Latina ha estado por debajo de la media mundial y se ha sostenido principalmente con la expansión de la población activa. Ahora, la región debe mejorar su productividad para satisfacer sus necesidades económicas y sociales, entre ellas la educación, la salud y la seguridad social.

América Latina se encuentra en un momento crucial, en el que las acciones estratégicas pueden repercutir significativamente en su futuro económico. Este informe traza una trayectoria para que la región incremente su PIB de 6,2 billones de dólares en 2023 a entre 8,9 y 10,3 billones de dólares en 2040, lo que además le permitiría alcanzar el umbral de altos ingresos38.

La región puede superar un contexto macroeconómico difícil sin necesidad de un cambio radical, sino centrándose en el desarrollo de sectores específicos con potencial para desencadenar una nueva ola de inversión y crecimiento. Estas oportunidades estratégicas, que surgen de la coincidencia entre las tendencias mundiales actuales y futuras y los activos distintivos de la región, abarcan tres temas generales: revitalizar su base industrial, evolucionar en la era digital y aprovechar sus recursos naturales. El éxito de las iniciativas que se implementen contribuirá a elevar la inversión en todas las economías de la región.

Para aprovechar al máximo estas oportunidades es necesario actuar con decisión: movilizar capital, crear nuevos corredores comerciales, profundizar el comercio intrarregional, modernizar la normativa y desarrollar el capital humano son solo algunas de las acciones que podrían mejorar sustancialmente la resiliencia y la capacidad de respuesta de América Latina ante los cambios mundiales y reducir las persistentes brechas de inversión y productividad. El resultado podría ser un camino claro hacia el crecimiento sostenible.

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