Scaling mental health where life happens: Helping Santiago thrive across the lifespan
En una mañana de semana en Renca, una comuna trabajadora del norponiente de Santiago, estudiantes de enseñanza media llegan al colegio cargando más que una mochila. Llevan ansiedad. Noches sin dormir. El peso silencioso de una pandemia que transformó la adolescencia en todo el mundo.
He visto lo prevalentes que son los problemas de salud mental en Santiago, y en Chile en general. Para mí, darme cuenta de que seguíamos abordando la salud mental con las mismas herramientas de hace 30 años fue un llamado de atención personal.
Estos desafíos de salud mental no discriminan por edad. En todo Santiago, las personas están enfrentando dificultades. En la comuna vecina de Providencia, las personas mayores cargan algo igual de pesado: soledad, depresión y los efectos duraderos de un aislamiento prolongado.
En ambas comunas, las necesidades de salud mental han ido en aumento. Hasta hace poco, había pocos lugares donde acudir para recibir apoyo oportuno. Las largas listas de espera y la limitada capacidad de especialistas han hecho que la ayuda muchas veces llegue tarde, si es que llega.
Healthy Santiago, una iniciativa de salud mental a nivel de ciudad que reúne a líderes de distintos sectores, está cambiando esa realidad, comenzando con un enfoque en dos poblaciones especialmente vulnerables: jóvenes y personas mayores. Los municipios de Renca y Providencia, el líder del sector privado ACHS —mutualidad chilena de seguridad y salud laboral—, CETA Global —implementador de intervenciones de salud mental basadas en evidencia— y el McKinsey Health Institute (MHI) están trabajando juntos para avanzar en salud mental a través de un modelo con financiamiento sostenible.

McKinsey Health Institute
Adding years to life and life to years
“He visto lo prevalentes que son los problemas de salud mental en Santiago, y en Chile en general”, dice Javier Valenzuela, socio de McKinsey y líder del McKinsey Health Institute en América Latina. “Para mí, darme cuenta de que seguíamos abordando la salud mental con las mismas herramientas de hace 30 años fue un llamado de atención personal”.
El objetivo de Healthy Santiago es ampliar el acceso a atención en salud mental basada en evidencia mediante el task sharing: capacitar a proveedores clínicos y no especialistas de confianza —personas ya insertas en la vida diaria de la comunidad— para que entreguen intervenciones estructuradas y clínicamente probadas, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia de resolución de problemas (TRP), bajo la supervisión de especialistas. El modelo está diseñado para escalar, respaldado por un enfoque de financiamiento sostenible.
“Tenemos intervenciones que sabemos que funcionan, pero hoy no están a escala”, dice Erica Coe, socia de McKinsey y directora ejecutiva global de MHI. “Vimos la oportunidad de desarrollar un modelo de negocio para el task sharing que demuestre que existe un caso de inversión para una amplia gama de actores de distintos sectores”.
Abordando la salud mental donde ya ocurre la vida
En Renca, una comunidad de menores ingresos con una población relativamente joven, el foco ha estado en los adolescentes e implementar el programa Renca Contigo. Orientadores municipales, matronas y otros profesionales han sido capacitados en CETA —un sistema basado en evidencia que aborda una amplia gama de necesidades de salud mental— y hoy realizan sesiones estructuradas dentro de los colegios, monitoreando el progreso y ajustando la atención en tiempo real bajo supervisión clínica. Para los estudiantes, esto puede significar aprender estrategias prácticas para enfrentar dificultades, fijar metas alcanzables y recuperar la confianza para reinsertarse en el colegio y en la vida diaria.
Una proveedora capacitada en task sharing que trabaja en colegios de Renca compartió que el cambio ha sido inmediato y tangible. “Lo que cambió fue contar con una metodología concreta que funciona”, señaló. “Y ver a los jóvenes aplicar esas herramientas en su vida diaria, semana a semana”.
Más del 80 % de los jóvenes que han recibido atención de proveedores capacitados han completado el programa. Los colegios reportan mayor participación en clases, mientras que las familias señalan que los estudiantes están más seguros de sí mismos y participan mejor en su vida cotidiana. Como comentó un participante: “Me ayudó a aclarar muchas preocupaciones y, si vuelven, ahora sé cómo manejarlas”. Otro joven dijo: “Antes me sentía solo, como que no pertenecía. Pero Renca Contigo me ayudó a encontrar mi voz. Mis amigos y yo aprendimos que no estábamos solos; estábamos esperando que alguien nos enseñara a pedir ayuda”.
Las familias también expresan su gratitud por el impacto positivo del programa: “A veces vemos que nuestros hijos no están bien y no sabemos qué hacer, qué decir, cómo ayudar. Este programa le dio a mi hijo un espacio seguro para abrirse. Gracias a esto, ahora tenemos una forma de comunicarnos. Muchas familias no saben cómo enfrentar las dificultades que viven sus hijos. Este programa no solo ayuda a los niños, también apoya a los padres y a las familias”.
Para el alcalde de Renca, Claudio Castro, el impacto va más allá de los resultados individuales. “Para nosotros, fortalecer la salud mental es parte de construir una comunidad más fuerte”, señala. “Con Renca Contigo, nuestra implementación de task sharing en colegios, hemos combinado un diagnóstico claro, programas basados en evidencia, alianzas sólidas y sostenibilidad financiera desde el inicio. Esto nos ha permitido lograr mejores resultados que podemos sostener y escalar en el tiempo”.
En Providencia, el programa aplica el enfoque de task sharing en centros de atención primaria que atienden a personas mayores, así como mediante visitas domiciliarias para quienes enfrentan ansiedad, depresión o aislamiento. Trabajadores sociales y técnicos en enfermería capacitados ahora apoyan a las personas mayores en sus controles semanales, ayudándoles a manejar el estrés y entregando atención en salud mental antes de que los problemas escalen a crisis.
“Tenemos una población mayor muy numerosa y sabíamos que necesitábamos generar mecanismos de prevención para ayudarlos a llevar vidas más plenas y saludables, además de reducir la carga sobre las familias que los cuidan”, dice el alcalde de Providencia, Jaime Bellolio. “Podemos llegar a las personas mayores en los lugares donde ya están, como los centros de salud”.
Las personas mayores han reportado sentirse menos solas y más acompañadas, mientras que los equipos de salud han adquirido herramientas prácticas para abordar la salud mental como parte del cuidado cotidiano, y no como un servicio separado que, aunque importante, puede generar estigma. “Las sesiones me ayudaron a darme cuenta de que lo que estoy viviendo no es algo menor y que tengo apoyo”, comentó un participante. “Esta profesional fue mi ángel. Me ha dado herramientas para manejar la rabia y la ansiedad. Estoy agradecida por su trabajo”, dijo otra. “Si no fuera por este programa, me habría costado mucho seguir adelante”.
El task sharing genera de forma natural confianza y conexión en las comunidades. Además, alivia la carga de los equipos de salud, ayudando a retener y ampliar la fuerza laboral, mientras aumenta el acceso a la atención en salud mental.
Los proveedores capacitados en CETA que trabajan con personas mayores en Providencia ven la transformación que está generando la iniciativa. “Durante mucho tiempo hemos dejado de lado la salud mental de las personas mayores. Este programa está cambiando eso al ofrecer apoyo temprano, herramientas prácticas y un espacio donde las personas se sienten escuchadas, no solo tratadas con medicamentos”, señaló una profesional.
En todas las comunas, el modelo de atención ha sido el mismo: en lugar de crear sistemas paralelos, Healthy Santiago fortalece los que ya existen —colegios, residencias, centros comunitarios y atención primaria— entregando a los equipos herramientas para responder antes y de manera más efectiva. La premisa es simple: cuando la atención se entrega en entornos familiares y por personas de confianza, el acceso aumenta y el estigma disminuye.
Como señala Laura Murray, fundadora de CETA Global: “El task sharing genera de forma natural confianza y conexión en las comunidades. Además, alivia la carga de los equipos de salud, ayudando a retener y ampliar la fuerza laboral, mientras aumenta el acceso a la atención en salud mental”.
Construyendo un modelo que perdure
La colaboración intersectorial es clave para el éxito de la iniciativa. Esta alineación no solo ha generado resultados medibles, sino que también ha permitido construir un modelo sostenible en el tiempo.
Muchas iniciativas no logran sostenerse porque dependen de financiamiento de corto plazo y no cuentan con sistemas que permitan a las comunidades locales mantenerlas. Healthy Santiago es distinto: fue diseñado desde el inicio con un modelo de financiamiento intersectorial, con capacidad para formar supervisores locales y con un sistema que asegura calidad y seguimiento. Gracias al sólido caso de negocio detrás del task sharing, y al compromiso desde el más alto nivel —desde los alcaldes hasta el liderazgo de ACHS—, cada actor ha podido destinar recursos para implementar y escalar la capacitación. Los municipios han financiado la formación de sus equipos y han destinado tiempo para la atención en salud mental, al ver ahorros reales en costos de salud y beneficios sociales más amplios. ACHS ha financiado la capacitación y certificación de proveedores locales, en parte por su alineación con su propio modelo de negocio, e incluso está integrando esta formación en sus servicios para empleadores.
Cuando se trata de abordar los desafíos en salud, el sector privado tiene mucho que aportar en capacidades, conocimiento y gestión.
Kana Enomoto, directora de Brain Health en MHI, comenta: “Es muy potente ver cómo una empresa del sector privado puede apoyar una innovación en salud mental con enormes implicancias para el sector público, los colegios, los centros de salud y los centros de personas mayores. Demuestra que podemos generar beneficios tanto para el sector público como para el privado al invertir en salud mental”.
“Cuando se trata de abordar los desafíos en salud, el sector privado tiene mucho que aportar en capacidades, conocimiento y gestión”, afirma Juan Luis Moreno, gerente general de ACHS y socio clave de la iniciativa. “Las alianzas público-privadas y la participación académica serán fundamentales para establecer y escalar soluciones sostenibles en el tiempo”.
A inicios de 2026, 24 proveedores capacitados en task sharing han sido formados en ambas comunas, apoyando a más de 2.700 personas y sus familias, y reduciendo hasta en un 45 % la brecha de acceso en salud mental para las poblaciones objetivo. Además, se ha consolidado un sólido caso de negocio: un análisis de MHI estima que el task sharing podría generar valor social y económico con un retorno social de la inversión de hasta 7 a 17 veces (dependiendo de la población), al reducir costos en salud, ayudar a las personas a mantenerse en el trabajo y mejorar resultados educativos y laborales.
Escalando más allá de Santiago
Santiago se está convirtiendo rápidamente en un caso de referencia para otras ciudades que enfrentan el aumento de necesidades en salud mental. Para apoyar iniciativas similares, MHI y sus socios han desarrollado una guía práctica que describe enfoques de financiamiento. Basada en experiencias diversas, incluida la de Santiago, explora modelos de financiamiento y condiciones sistémicas necesarias para integrar y sostener el task sharing, permitiendo que evolucione desde iniciativas aisladas a una práctica habitual en la atención en salud mental.
Además, en colaboración con Grand Challenges Canada y Google, MHI ha desarrollado un marco sobre cómo la inteligencia artificial puede apoyar programas de fortalecimiento de habilidades en salud mental. Este ofrece conocimientos fundamentales, estrategias accionables y ejemplos concretos para que los programas de task sharing amplíen su impacto de manera responsable y efectiva con apoyo de la IA.
El esfuerzo de Healthy Santiago se basa en una convicción simple pero poderosa: las ciudades son donde ocurre la salud, y la inversión en salud a nivel de ciudad es una de las decisiones con mayor retorno que pueden tomar los líderes.
Nuestros expertos
Erica Hutchins Coe
Partner and Global Executive Director of the McKinsey Health Institute

Javier Valenzuela
Socio

Kana Enomoto
Partner



