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La arquitectura empresarial de una compañía es su plan maestro para la creación de valor a largo plazo. Basada en la estrategia de negocio, una arquitectura empresarial sólida comprende toda la tecnología —redes, hardware, software, sistemas y servicios— que hace posible la ejecución de dicha estrategia. Durante décadas, los directores de información (chief information officers, CIOs) y los directores de tecnología (chief technology officers, CTOs) han construido las arquitecturas de sus empresas ladrillo a ladrillo, integrando nuevos elementos a medida que evolucionan los objetivos del negocio.
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Ahora, los líderes tecnológicos se encuentran al borde de un punto de inflexión: la inteligencia artificial (IA) agéntica está cambiando los fundamentos mismos de la modernización de la arquitectura. Deben decidir rápidamente cómo incorporar la IA agéntica en sus arquitecturas, con pocos precedentes que los orienten. Tienen dos opciones principales: la integración incremental, que implica añadir deliberadamente la IA agéntica a los sistemas existentes para actualizar la arquitectura empresarial con el tiempo; o la transformación integral, que requiere una renovación completa y orgánica de la arquitectura empresarial para respaldar flujos de trabajo agénticos.
Pero los líderes tecnológicos deberán actuar con rapidez. Esto se debe a que la IA agéntica está avanzando a gran velocidad, reduciendo los horizontes tradicionales de planeación de TI. Los líderes tecnológicos, acostumbrados a pensar en ciclos de tres a cinco años, ahora deben tomar decisiones fundamentales en meses. La integración incremental permite a las empresas desplegar rápidamente agentes en la pila tecnológica, pero este enfoque fragmentado puede aumentar la deuda técnica y, en última instancia, ralentizar el progreso. Por otro lado, una transformación completa prepara a las empresas para el éxito a largo plazo, pero la implementación prolongada que requiere podría ponerlas en desventaja en el corto plazo. Independientemente del camino elegido, las herramientas agénticas pueden utilizarse para acelerar la modernización con menor riesgo y menores costos operativos a largo plazo.
Por supuesto, elegir uno u otro camino rara vez es una decisión binaria. La mayoría de las organizaciones optarán por una vía intermedia, que podría adoptar la forma de una modernización basada en dominios. Esto se debe a que pocas empresas encontrarán el financiamiento necesario para llevar a cabo una transformación a nivel empresarial de una sola vez. Cada cambio tecnológico, ya sea incremental o transformacional, deberá alinearse con beneficios empresariales tangibles; así es la nueva economía de la tecnología empresarial en la era de la IA. No obstante, analizar estos dos enfoques es un ejercicio valioso para los líderes que exploran cómo actualizar las organizaciones tecnológicas de sus compañías.
La vía incremental: Construir sobre bases existentes
Para muchas grandes organizaciones, especialmente aquellas con sistemas heredados complejos construidos a lo largo de décadas, la idea de sustituir sus bases tecnológicas de la noche a la mañana no es realista. Sus datos están integrados en computadoras centrales (mainframes), su lógica de negocio está escrita en código heredado y sus procesos han sido ajustados durante años de iteración. Para estas empresas, un enfoque incremental ofrece un camino a seguir.
Cuando se trata de integrar IA agéntica, el enfoque incremental se basa en el pragmatismo. Considera la IA agéntica no como un sustituto total de los sistemas existentes, sino como una capa de refuerzo que puede potenciar lo que ya funciona. Así como la adopción de microservicios permitió el desarrollo ágil de software sin desmantelar el núcleo empresarial, la primera ola de IA agéntica se integrará en los sistemas heredados para ampliar las capacidades existentes.
Las empresas pueden comenzar integrando agentes de IA en flujos de trabajo de alto valor que tienen el potencial de automatizarse, como el servicio al cliente, la previsión de la cadena de suministro o la gestión del ciclo de vida del producto. Los primeros adoptantes ya han tenido éxito con este enfoque. Cada incorporación genera ganancias de eficiencia, nuevos flujos de datos y aprendizajes que alimentan la siguiente etapa de la modernización. Con el tiempo, se espera que estos focos de inteligencia puedan converger en una arquitectura agéntica más nativa.
Desbloquear la memoria institucional
La vía incremental sí aumenta la deuda técnica, pero también aprovecha la memoria institucional de la empresa, los procesos y el capital tecnológico que se han construido a lo largo del tiempo. Décadas de reglas de negocio, modelos de datos y conocimiento especializado residen en las arquitecturas tecnológicas, y la IA agéntica puede desbloquear nuevo conocimiento a partir de estos activos. Reemplazar sistemas heredados es arriesgado y costoso. En cambio, mejorarlos permite a las organizaciones capturar nuevo valor a partir de los activos existentes. Una compañía de seguros, por ejemplo, podría desplegar un agente de suscripción que consulte un motor de riesgos heredado a través de una interfaz de programación de aplicaciones (application programming interface, API), traduciendo sus resultados en explicaciones en lenguaje natural para los suscriptores o reguladores. El sistema subyacente permanece intacto, pero su usabilidad, transparencia y velocidad se transforman.
Un habilitador clave de esta vía evolutiva es la malla agéntica, una capa de orquestación que conecta nuevos agentes de IA entre sí y con los sistemas tradicionales. Puede entenderse como el sistema nervioso que da coherencia a un organismo digital que, de otro modo, sería disperso. Sin una malla de este tipo, la modernización incremental corre el riesgo de derivar en caos. Decenas de agentes, cada uno con su propia función objetivo, podrían generar fricción y contradicciones: uno optimizando los niveles de inventario para reducir costos, otro para mejorar la satisfacción del cliente, por ejemplo. La malla agéntica evita esa fragmentación al actuar como un tejido de coordinación, aplicando reglas de negocio y manteniendo una fuente única de verdad.
La malla también respalda la gobernanza y el cumplimiento normativo, garantizando que las decisiones impulsadas por IA se ajusten a las políticas corporativas y los requisitos regulatorios. Para quienes adoptan el enfoque incremental, esta capa es indispensable; proporciona orden y confianza en un entorno híbrido donde conviven sistemas antiguos y nuevos.
Equilibrar costos y capacidades
La integración incremental distribuye la inversión en IA agéntica a lo largo del tiempo, lo que permite a las organizaciones aprender a medida que escalan. Las transformaciones a gran escala, por su parte, exigen una enorme capacidad de cómputo y talento especializado en ingeniería de IA, ambos escasos y costosos. Así, las empresas que adoptan un enfoque incremental pueden, en cambio, volver a capacitar y reasignar al talento existente, otorgando a los empleados superpoderes de IA generativa. Por ejemplo, los desarrolladores podrían aprender a construir flujos de trabajo basados en prompts y los ingenieros de datos podrían convertirse en especialistas en operaciones de IA.
Este mismo enfoque de reasignación puede servir para las aplicaciones heredadas. Los mainframes de hace décadas aún procesan una gran cantidad de operaciones empresariales, incluyendo la mayoría de las transacciones financieras globales. Lo mismo será cierto para los actuales sistemas de planeación de recursos empresariales (enterprise resource planning, ERP) y de gestión de relaciones con el cliente (customer relationship management, CRM). Incluso en la era de la IA agéntica, seguirán vigentes. La vía incremental acepta esta realidad. En lugar de desmantelar lo existente, se centra en reducir la complejidad técnica, o los miles de microaplicaciones que se han acumulado con el tiempo. Estas pueden sustituirse por flujos de trabajo ligeros impulsados por agentes que logran los mismos resultados con mayor flexibilidad. De este modo, la arquitectura empresarial se vuelve más componible: un conjunto de bloques de construcción interoperables que pueden evolucionar con las necesidades del negocio.
La gobernanza como salvaguarda
Un enfoque incremental bien diseñado integra la gobernanza desde el inicio, garantizando que las implementaciones de IA operen dentro de límites éticos, operativos y de cumplimiento claramente definidos. En este caso, la malla agéntica también desempeña un papel central al permitir visibilidad centralizada a través de sistemas distribuidos. Esto hace posible auditar el comportamiento de los agentes y aplicar reglas coherentes. Un marco de gobernanza sólido es como un cinturón de seguridad en un auto de carreras, que permite a los usuarios experimentar libremente con la IA agéntica sin temor a riesgos de seguridad.
La vía incremental se centra menos en una reinvención llamativa y más en la resiliencia arquitectónica. Sin embargo, los líderes tecnológicos deberán integrar cuidadosamente cada implementación de IA agéntica en sus pilas tecnológicas para añadir inteligencia sin aumentar la deuda técnica. Limitarse a incorporar IA generativa no generará un valor empresarial real. El enfoque incremental suele ser la opción más acertada para organizaciones grandes y sensibles al riesgo. Preserva la continuidad, gestiona los costos y permite a los líderes escalar la IA agéntica a un ritmo controlado (vea el recuadro: “Un caso de estudio de cambio incremental”).
La vía integral: Adoptar la transformación
Si el enfoque incremental es evolución, el enfoque integral es revolución. Implica replantear la arquitectura empresarial desde cero, situando la IA agéntica no en la periferia, sino en el núcleo de las operaciones. En esta vía, la IA agéntica no complementa los sistemas existentes: los reemplaza por completo. Los agentes se convierten en los principales ejecutores de la lógica de negocio, los conectores de datos y los intérpretes de la intención. La empresa evoluciona de un conjunto de aplicaciones fijas a una red viva de agentes inteligentes capaces de autoorganizarse y adaptarse de forma continua.
A diferencia de los microservicios tradicionales, que dependen de API e interfaces predefinidas, las arquitecturas agénticas están diseñadas para ser flexibles y moldeables. Los agentes pueden ingerir datos no estructurados, negociar el acceso a recursos y modificar los flujos de trabajo de forma dinámica. El resultado es un ecosistema de TI que evoluciona en tiempo real, alineándose continuamente con las prioridades cambiantes del negocio. Para las organizaciones que no están limitadas por sistemas heredados profundos, una transformación basada en IA agéntica ofrece una ventaja estratégica. Les permite lograr, en un plazo de tres a cinco años, lo que de otro modo podría llevar una década: la creación de una empresa verdaderamente adaptativa. Una vez completada la transformación, el costo marginal de desarrollar nuevas aplicaciones se reduce drásticamente y la innovación se acelera.
Gobernanza simplificada
La ironía de la transformación radical es que puede simplificar la gobernanza. Al consolidar miles de conexiones frágiles en un único marco agéntico estandarizado, las empresas pueden supervisar y gobernar una arquitectura empresarial de manera más eficaz que en un entorno fragmentado. Sin embargo, la gobernanza también debe transformarse. El modelo tradicional de controles estáticos no funciona para agentes dinámicos que aprenden y se adaptan continuamente. En su lugar, las organizaciones pueden invertir en plataformas de gobernanza de IA que supervisen, validen y coordinen el comportamiento de los agentes en tiempo real. Cuando se implementa de forma correcta, este tipo de gobernanza acelera la innovación, ya que los agentes operan con autonomía dentro de límites específicos supervisados por humanos. Esto podría permitir, por ejemplo, ciclos de desarrollo de software mucho más rápidos. Un proyecto que antes requería 100 ingenieros durante un año podría ser completado por unos pocos equipos trabajando en conjunto con fábricas de agentes, como colecciones de agentes especializados en diseño de arquitectura, documentación, pruebas y despliegue.
Interfaces humano-máquina
La transformación no se detiene en el back end. La manera en que las personas interactúan con los sistemas también debe cambiar, dando lugar a una organización plenamente agéntica. Por ejemplo, en lugar de navegar por pantallas y formularios, los usuarios conversarán con “jefes de gabinete” (chiefs of staff) digitales que anticipan necesidades, sintetizan datos y ejecutan acciones. Esta simbiosis humano-máquina podría desbloquear importantes aumentos de productividad y eficiencia, pero solo si se apoya a las personas para que se adapten mediante una gestión del cambio bien diseñada.
La vía integral requiere una inversión significativa inicial de tiempo y recursos financieros. Sin embargo, también ofrece a las empresas la oportunidad de convertirse en pioneras en IA agéntica, obteniendo una ventaja competitiva frente a aquellas que optan por el enfoque incremental más seguro. Por supuesto, las transformaciones a gran escala también conllevan riesgos, en particular que terminen costando mucho más o tardando mucho más de lo previsto. Nuestra experiencia ha demostrado que la mayoría de las transformaciones no logran cumplir las expectativas de los líderes, obstaculizadas por múltiples frustraciones comunes. Si bien las transformaciones pueden comenzar en la organización tecnológica, también requieren una reinvención cultural.
Para las empresas que pueden lograr una transformación completa, los beneficios son sustanciales (vea el recuadro: “Un caso de estudio de transformación”). Emergen no con sistemas actualizados, sino con capacidades completamente nuevas: arquitecturas que aprenden, se adaptan y mejoran de forma continua. Esto convierte a la organización tecnológica de un centro de costos a un generador de valor.
Una hoja de ruta preparada para el futuro
Ninguna empresa recorrerá exactamente el mismo camino a la hora de integrar la IA agéntica. Algunas avanzarán de forma incremental y otras lo harán de una sola vez. Y muchas optarán por una estrategia híbrida: comenzar con la potenciación, pero diseñar con miras a la transformación. Antes de elegir un camino, los líderes tecnológicos pueden evaluar sus objetivos para planear eficazmente el recorrido.
A medida que las organizaciones navegan el futuro de la arquitectura empresarial, los CIOs y CTOs pueden seguir una estrategia de tres partes para generar el máximo valor de su inversión en tecnología:
- Tomar una decisión deliberada: La acción más importante que un líder tecnológico puede tomar al decidir entre un enfoque incremental o transformacional para el cambio agéntico es, simplemente, elegir. Llegar a una decisión requerirá una estrategia coordinada con los líderes del C-suite, pero una vez tomada, es definitiva. A partir de ahí, los líderes tecnológicos pueden ejecutar con rapidez, implementando la tecnología necesaria para modernizar la pila tecnológica y contratando o capacitando talento para garantizar que los equipos puedan llevar a cabo el cambio.
- Modernizar con y para agentes: Una vez elegido el camino, los líderes tecnológicos pueden centrar su atención en lo más importante: cómo aprovechar la IA agéntica para modernizar de forma preparada para el futuro. Los equipos tecnológicos pueden usar herramientas de IA agéntica para automatizar flujos de trabajo, simplificar la modernización de la arquitectura y acelerar el desarrollo de aplicaciones. Pero, además de construir con IA agéntica, deben construir para ella, creando una arquitectura futura que permita escalar agentes.
- Priorizar el impacto en el negocio: Modernizar la tecnología únicamente por la tecnología nunca generará el máximo valor. El objetivo principal de toda organización tecnológica es mejorar los resultados del negocio. Al abordar cualquier modernización tecnológica, las empresas pueden centrarse primero en los dominios donde las decisiones de arquitectura generarán la mayor ventaja competitiva. Luego, pueden equilibrar ambición y pragmatismo, aplicando un enfoque incremental o transformacional teniendo en cuenta la tolerancia al riesgo, los recursos y los objetivos estratégicos de la empresa.
Los CIOs y CTOs siempre han caminado por una cuerda floja entre estabilidad e innovación. Se les encarga crear y evolucionar una arquitectura empresarial que sea segura, pero también de vanguardia. La IA agéntica no hace más que amplificar esta tensión.
Para algunas empresas, la vía de integración incremental ofrecerá el mejor equilibrio entre control y progreso. Para otras, la transformación integral será la única forma de aprovechar la ventaja competitiva antes que sus competidores. Sin embargo, el mayor riesgo radica en la inacción. En la era de la IA agéntica, las arquitecturas empresariales no son simplemente la base del negocio; son el negocio. Definir una arquitectura agéntica desde ahora es la única manera de lograr competitividad a largo plazo.