Banks in the changing world of financial intermediation

Los bancos en el cambiante escenario de la intermediación financiera

Los bancos en el cambiante escenario de la intermediación financiera

Los bancos están en el centro de un sistema de intermediación grande y complejo que mueve fondos por $250 billones globalmente. Pero, ¿qué sucede cuando el propio sistema es reformulado y racionalizado?

Una década después de una crisis financiera que provocó un shock mundial, la industria bancaria y los reguladores de todo el mundo han trabajado en tándem para llevar al sistema financiero del borde del caos a un terreno firme con un mayor nivel de seguridad. En cifras, el ratio global de capital Tier 1 − una medida de la seguridad del sistema bancario − pasó del 9,8 por ciento en 2007 al 13,2 por ciento en 2017. Otras mediciones de riesgo también mejoraron; por ejemplo, la relación capital tangible/ activos tangibles creció del 4,6 por ciento en 2010 al 6,2 por ciento en 2017.

El desempeño se ha mantenido estable, especialmente en los últimos cinco años y si se consideran los aumentos mencionados del capital (Gráfico 1), pero sin llegar a niveles extraordinarios. El retorno del capital (ROE) de la banca a nivel global ha oscilado en torno al 8-9 por ciento desde 2012 (Gráfico 2). La capitalización de mercado global de la industria se elevó de $5,8 billones en 2010 a $8,5 billones en 2017. Una década después de la crisis, estos logros hablan de la resiliencia de la industria.

Global banking returns on equity have hovered in a narrow range between 8 and 9 percent.

Pero el crecimiento de la industria bancaria continúa apagado: los ingresos del sector crecieron a razón del dos por ciento anual en los últimos cinco años, muy por debajo de las tasas históricas del 5-6 por ciento.

Banking returns on equity have remained stable despite a steady increase in the Tier 1 capital ratio.

En comparación con otras industrias, el ROE del sector bancario se ubica en un nivel medio. Sin embargo, desde la perspectiva de los inversores se observa un desplazamiento negativo. Las valuaciones de los bancos se han visto menoscabadas con relación a otros sectores desde la crisis financiera de 2008-09. En 2015, el descuento alcanzó un pico del 53 por ciento; para 2017, y pese al desempeño sostenido del sector, solo había mejorado levemente y se ubicaba en torno al 45 por ciento (Gráfico 3).

Global banking valuations have remained structurally low, consistently trading at a discount to nonbanks since the financial crisis.

¿Qué saben o creen que saben los inversores acerca de las perspectivas futuras de la industria bancaria? En parte, los bajos múltiplos de valuación para el sector bancario son consecuencia de las dudas de los inversores respecto de la capacidad de las instituciones para salir de la órbita de un desempeño estable pero mediocre. La ausencia de crecimiento y el aumento de los préstamos incobrables en algunos mercados también pueden estar afectando las expectativas. Pensamos, sin embargo, que la falta de confianza de los inversores en el futuro de la banca está atada a dudas acerca de si los bancos serán capaces de sostener su liderazgo histórico del sistema de intermediación financiera.

Según nuestras estimaciones, el sistema de intermediación almacena, transfiere, presta, invierte y administra riesgos por un valor de $260 billones (Gráfico 4). El pool de ingresos asociado a la intermediación − cuya gran mayoría es capturada por los bancos − fue de aproximadamente $5 billones en 2017, equivalentes a unos 190 puntos básicos. (Tener en cuenta que en 2011, el promedio era de alrededor de 220 puntos básicos).

The complex global financial-intermediation system generated roughly $5 trillion in revenues in 2017.

La posición de los bancos en este sistema se encuentra bajo amenaza. La fuerza de la innovación tecnológica (y de los datos), sumada a los cambios en el contexto regulatorio y socio-político, está abriendo camino a nuevos jugadores en el sistema de intermediación financiera, como otras grandes entidades no bancarias, proveedores de servicios financieros especializados y firmas de tecnología. Esta apertura no ha tenido impacto unilateral ni significa una catástrofe para los bancos.

¿A qué conducirán estos cambios? Nuestra opinión es que el sistema complejo y entrelazado de intermediación financiera de la actualidad será racionalizado por las fuerzas de la tecnología y la regulación en un sistema más simple formado por tres capas (Gráfico 5). Así como el agua siempre encuentra el camino más corto hacia su destino, los fondos globales fluirán a través de la capa de intermediación que mejor se ajuste a sus propósitos.

A simpler set of layers will likely replace the current complex system as a conduit for global funds.

La primera capa consistiría en el comercio y las transacciones cotidianas (por ejemplo, depósitos, pagos o préstamos para consumo). Aquí, la intermediación sería virtualmente invisible e integrada a la rutina digital de los clientes. La segunda y la tercera capas dependerán de un balance adecuado de tecnología y datos, que posibilite por un lado interacciones más efectivas y por el otro la automatización total. La segunda capa comprenderá además productos y servicios donde las relaciones y los insights constituirán los diferenciadores predominantes (por ejemplo, M&A, estructuración de derivados, gestión patrimonial o préstamos corporativos). Aquí, los líderes emplearán inteligencia artificial para mejorar radicalmente la interacción humana, sin reemplazarla por completo. La tercera capa consistirá en su mayor parte en operaciones “business to business”, como ventas y negociación a escala, áreas estandarizadas de gestión patrimonial y de activos y parte de originación. En esta capa, la intermediación institucional estará fuertemente automatizada y basada en infraestructuras tecnológicas eficientes con bajos costos.

Este sistema de intermediación condensado puede parecer algo distante hoy, pero existen ejemplos paralelos de cambios estructurales en otras industrias. Consideremos el impacto de las plataformas de reserva de tickets online o de alojamientos compartidos como Airbnb en las agencias de viajes y los hoteles o la forma en que disruptores tecnológicos influyeron sobre la distribución de películas.

Nuestra visión de un sistema racionalizado de intermediación financiera, debemos observar, es una perspectiva “desde adentro”; no creemos que los clientes realmente perciban este cambio estructural subyacente. La pregunta clave, por supuesto, es qué implican estos cambios para los bancos. En opinión de McKinsey, los bancos tendrán cuatro alternativas bajo el nuevo escenario:

  • orquestador del sistema de punta a punta, con foco en la innovación
  • “productor” de bajo costo
  • banco enfocado en segmentos de negocios específicos
  • banco tradicional pero completamente optimizado y digitalizado

El camino correcto para cada banco diferirá, por supuesto, en función de sus fuentes de ventajas competitivas actuales y de cuál de las capas descriptas se adapta mejor a su perfil − o al perfil que desee asumir en el futuro.

Creemos que la recompensa será mucho mayor para las organizaciones que tengan claridad sobre sus verdaderas ventajas competitivas y que tomen las decisiones estratégicas correctas. El resultado será un sector financiero más eficiente que entregue valor a los clientes y a la sociedad en su conjunto. Estas perspectivas deberían motivar a cualquier líder del sector con visión de futuro.




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