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Panorama de las condiciones económicas, marzo de 2019: Resultados de la encuesta global de McKinsey

Los participantes son cautelosos en cuanto a las perspectivas económicas, y muestran una creciente preocupación por la evolución del comercio. No obstante ello, hay señales de optimismo en las economías emergentes y respecto de las expectativas para las compañías.

Las opiniones de los ejecutivos globales acerca de la economía continúan siendo más pesimistas que optimistas por segundo trimestre consecutivo. 1 Según la más reciente encuesta de McKinsey, pocos de los participantes creen que las condiciones económicas hayan mejorado en los últimos meses o vayan a hacerlo en el futuro cercano. También hay dudas referidas al comercio – más precisamente, la reciente disminución de los volúmenes comerciales entre sus países y el resto del mundo y la proliferación de disputas comerciales que plantean una amenaza para el crecimiento global. 2 Pero los resultados dejan vislumbrar una luz de optimismo en las economías emergentes. Por primera vez en cuatro encuestas, los ejecutivos de estas regiones son más positivos que sus pares de economías desarrolladas acerca de las condiciones presentes y futuras, tanto en sus países como para la economía mundial. Y aún más, los encuestados de economías emergentes son igual o más optimistas que el resto respecto de las expectativas para sus compañías, consideradas positivas por los participantes de todas las geografías.

En medio de opiniones cautelosas, hay señales de optimismo en las economías emergentes

Al igual que en la encuesta anterior, los participantes expresaron opiniones desfavorables acerca del estado de sus economías locales. Apenas una cuarta parte de los encuestados manifestaron que las condiciones económicas en sus países son mejores que seis meses atrás, frente a un 36 por ciento que afirma lo contrario. Por región, los participantes más reacios a reportar mejoras son los de Europa y América del Norte (Exhibit 1). 3

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Las perspectivas generales para la economía mundial también son más sombrías que prometedoras. Solo el 16 por ciento de los participantes percibieron una mejora en las condiciones globales en los meses recientes. Hacia adelante, únicamente el 19 por ciento espera que las condiciones económicas mejoren en los próximos seis meses, en comparación con el 45 por ciento que cree que empeorarán. Más aún, al responder específicamente sobre la tasa de crecimiento global, la proporción de encuestados que prevé las tasas más altas ha disminuido consistentemente (Exhibit 2). Solo el 34 por ciento sostiene esa opinión, frente a alrededor de dos tercios del total hace un año. Al mismo tiempo, quienes esperan que la tasa de crecimiento se contraiga son algunos menos que en la encuesta anterior, en tanto que el porcentaje que estima que no habrá cambios ha aumentado.

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Sin embargo, en lo que constituye un cambio respecto de las tres encuestas anteriores, los participantes de economías emergentes muestran posturas más optimistas acerca de la economía – tanto local como global – que sus pares en países desarrollados. Un tercio de los encuestados de economías emergentes (versus el 22 por ciento en economías desarrolladas) manifestó que las condiciones en sus países habían mejorado en los meses recientes. Esto muestra una diferencia con las encuestas anteriores, donde las proporciones de respuestas que auguraban mejores condiciones fueron mayores o muy similares en las economías desarrolladas en comparación con las emergentes (Exhibit 3). Respecto de la economía global, los ejecutivos de países en desarrollo ofrecen evaluaciones más optimistas que sus pares, con apenas el 36 por ciento (vs. 48 por ciento en países desarrollados) que afirma que las condiciones económicas globales han empeorado en los últimos seis meses.

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La ruptura entre los dos grupos es más evidente al analizar las perspectivas para los meses venideros. Las respuestas de países emergentes duplican en proporción a las de economías desarrolladas en lo referido a las expectativas de mejora de las condiciones económicas en los próximos seis meses. Un mayor porcentaje de encuestados de naciones emergentes (52 por ciento versus 36 por ciento de mercados desarrollados) espera que las tasas de crecimiento de sus países se aceleren en los próximos meses. Y a la hora de responder sobre la economía global, los participantes expresaron opiniones divididas de manera similar. 4

Preocupación global por el comercio

Los últimos resultados sugieren que el comercio se está convirtiendo en un punto problemático más significativo para el año por delante. Consultados acerca de la variación de los volúmenes de intercambio entre sus países y el resto del mundo, un mayor número de participantes se inclinó por una disminución respecto de 2018 (Exhibit 4)y también en comparación con la primera encuesta en que formulamos la pregunta (diciembre de 2016). Entre todas las regiones, los ejecutivos de América del Norte son los más proclives a esperar una declinación (56 por ciento comparado con el 44 por ciento de la encuesta previa), seguidos por sus pares de otros mercados desarrollados. 5 A la inversa, la mayoría de las respuestas en India prevén un aumento de los flujos comerciales.

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En tanto, una proporción cada vez mayor de encuestados afirma que los efectos de las variaciones de los volúmenes comerciales en sus compañías han sido negativos. El 36 por ciento reportan ahora efectos adversos para sus organizaciones, una cifra superior al 25 por ciento de septiembre pasado y al 17 por ciento de un año atrás.

El comercio es además uno de los principales factores citados como riesgos para el crecimiento macroeconómico. Casi dos tercios de los ejecutivos mencionan las disputas comerciales, no incluidas en ediciones anteriores de la encuesta, entre las principales amenazas para el crecimiento económico global durante los siguientes 12 meses (Exhibit 5). La amenaza de disputas comerciales es seguida por la inestabilidad geopolítica y los cambios en las políticas de comercio exterior (este último fue el riesgo para el crecimiento global más citado a lo largo de 2018). Por geografía, los encuestados de economías emergentes tienen mayor tendencia que sus pares de países desarrollados (70 versus 61 por ciento) a citar las disputas comerciales como un riesgo para el crecimiento, si bien es la amenaza principal para ambos grupos. En general, los participantes también identificaron los cambios en las políticas comerciales como el segundo riesgo en importancia en sus propios países a lo largo de todo 2018.

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Perspectivas prometedoras para las compañías

Cuando preguntamos por las expectativas para sus propias organizaciones, los ejecutivos se mostraron bastante optimistas. Las predicciones referidas al tamaño de la fuerza laboral fueron más positivas que negativas, y las perspectivas sobre la demanda futura también son altas: El 56 por ciento de los participantes creen que la demanda de los productos y/o servicios de sus compañías aumentará en los próximos seis meses. Las aspiraciones de ganancias también son superiores a las manifestadas en ediciones previas, con el 64 por ciento de los participantes confiados en el crecimiento de las utilidades durante los seis meses siguientes – frente al 58 por ciento de las dos encuestas anteriores.

Paralelamente, los encuestados identificaron nuevos riesgos (y oportunidades) para el año por delante. Los riesgos más frecuentemente citados para el crecimiento de las empresas son algunos no incluidos en ediciones anteriores: cambios políticos y regulatorios (33 por ciento) y debilitamiento de la demanda de clientes (30 por ciento). En las respuestas de países emergentes se citan con más frecuencia la caída de la demanda y los cambios regulatorios que en otras regiones, en tanto que la escasez de talentos es una preocupación creciente en las economías desarrolladas. Cuando pedimos que identificaran las mejores oportunidades para las compañías en los próximos 12 meses, la respuesta más frecuente fue el uso de nuevas tecnologías (Exhibit 6), que ocupó ese lugar por primera vez desde que comenzamos a incluir esta pregunta tres años atrás.

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También consultamos acerca de las decisiones de inversión de las compañías; los resultados sugieren que desde 2017 los presupuestos de inversión han aumentado consistentemente. La mitad de los encuestados manifestó que sus presupuestos, como porcentaje de los ingresos de la compañía, habían aumentado en los últimos tres años. Dos años atrás, cuando hicimos esta pregunta por última vez, ese porcentaje fue del 43 por ciento.

No obstante ello, los resultados indican que la disponibilidad de inversiones atractivas avanza más rápido que la capacidad de inversión de las compañías. Apenas uno de cada cinco encuestados declaró que la oferta de inversiones es relativamente similar a su capacidad de inversión. A diferencia de ello, el 45 por ciento sostiene que hay más oportunidades disponibles que las que pueden financiar, comparado con el 18 por ciento que afirma lo contrario; éste es un problema más frecuente para compañías basadas en economías en desarrollo. Entre los participantes que reportan una sobreabundancia de oportunidades, la mayoría asegura que las causas más comunes que impiden a sus organizaciones invertir son la escasez de fondos, la falta de las competencias necesarias para ejecutar la inversión y la aversión al riesgo en la compañía. La aversión al riesgo es también una importante barrera para los ejecutivos que reportan escasez de oportunidades, junto con las dudas acerca de la relevancia futura de la inversión y la incertidumbre política en sus países.

Las principales razones expresadas para posibles aumentos de los presupuestos de inversión continúan siendo las mismas que dos años atrás. Más de la mitad de los participantes afirman que sus compañías aumentarían los recursos disponibles para inversión con el fin de desarrollar nuevas propuestas, mientras que el 40 por ciento del total lo haría para mejorar las ventas.

Sobre el/los autor(es)

La realización y el análisis de los resultados de esta encuesta contaron con la participación, entre otros, de Alan FitzGerald, Experto Senior de McKinsey con base en la oficina de Nueva York, Vivien Singer, Especialista del Centro de Conocimientos de América del Norte, y Sven Smit, Socio Senior de la oficina de Ámsterdam.