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McKinsey Quarterly

Poniendo en marcha la economía digital

Con los cambios en la curva de costos causados por las fuentes renovables y el almacenamiento más barato, las empresas deben refinar sus estrategias y elevar su apuesta digital.

La energía barata y abundante estimula el crecimiento, más aún en la era digital. Por lo tanto, es un momento propicio para que la tecnología mejore la dinámica de la oferta y demanda. La disminución del precio y la mayor capacidad de los acumuladores eléctricos abren nuevas oportunidades para que clientes comerciales e industriales almacenen energía en períodos de menor consumo en forma económica. Y las mejoras en el almacenamiento están ayudando a salir del impasse que obstaculizó la expansión de las estaciones de carga para vehículos eléctricos. Las empresas de electricidad, enfrentadas a una multitud de desafíos para aprovechar sus oportunidades de crecimiento, están ascendiendo en la curva de aprendizaje digital. Y esto abre nuevos caminos rentables para abastecer a un mundo ávido de energía.

¿El almacenamiento debería estar en su radar estratégico?

Por Jesse Noffsinger, Matt Rogers, y Amy Wagner
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Should battery storage be on your strategic radar?

Muchos usuarios comerciales e industriales tienen una oportunidad para ahorrar dinero.

El uso de acumuladores estacionarios para almacenar energía en instalaciones comerciales e industriales está creciendo gracias a la caída de los costos – de $1.000 por kilowatt-hora en 2010 a $230 en 2016, según un estudio de McKinsey –, y se espera que se acerquen a $100 para 2020. En vista de ello, creemos que el mercado para las instalaciones distribuidas de acumuladores en Estados Unidos está a punto de expandirse rápidamente, a una tasa de hasta el 50 por ciento anual. Hasta el momento, este tipo de instalaciones han sido escasas y aisladas, limitadas en su mayoría a aplicaciones específicas en lugares como California con fuertes "cargos por demanda" (el pago mensual basado en la demanda máxima). Debido a que los costos a lo largo de todo el año dependen de las horas de mayor consumo, existe un incentivo natural para los usuarios de reducir sus costos nivelando la demanda.

Es aquí donde entran en juego las nuevas baterías, capaces de almacenar más energía en forma económica cuando los precios son bajos, para utilizarla cuando suben. Muchos usuarios comerciales de sectores con alto consumo de energía pueden ahorrar dinero con el almacenamiento (Gráfico), en especial en los estados donde la electricidad es más cara. Otra ventaja es un mejor respaldo en caso de interrupciones del suministro. La agregación de acumuladores distribuidos en plantas generadoras virtuales podría incluso permitir a los clientes vender electricidad a la red.

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En síntesis, con la baja de los costos, la ecuación económica del consumo experimentará cambios profundos. Las empresas que sepan aprovechar la oportunidad – invirtiendo en almacenamiento cuando el costo es inferior a los cargos por demanda promedio – podrán mejorar sus operaciones, reducir su consumo de electricidad de red y capturar ventajas competitivas.

Para más información sobre almacenamiento de electricidad, ver “Why the future of commercial battery storage is bright.”

Sobre los autores

Jesse Noffsinger es especialista de McKinsey & Company con base en la oficina de Seattle;Matt Rogers es Socio Senior de la oficina de San Francisco, donde Amy Wagner se desempeña como experta.


Recargando el mercado de vehículos eléctricos

Por Stefan Knupfer, Jesse Noffsinger, y Shivika Sahdev
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Charging up the electric-vehicle market

La rentabilidad de las estaciones de carga para VEs a menudo se ve perjudicada por altos cargos de conexión a la red; la mejora de la capacidad de almacenamiento y la caída de los costos de acumuladores podrían traer cierto alivio.

Un círculo vicioso. Los consumidores no querrán comprar un vehículo eléctrico (VE) si piensan que recargarlos será un problema. Pero a menos que se vendan más VEs, la infraestructura de carga no se expandirá. Para 2015, las estaciones de servicio tradicionales superaban en una proporción de siete a una a las estaciones públicas de recarga, y pocas de estas últimas ofrecían carga rápida.

Los acumuladores de electricidad pueden contribuir a resolver este dilema reduciendo los "cargos por demanda" cobrados a las estaciones. Estos conceptos están basados en la tasa más alta, medida en kilowatts (kW), a la que se consume electricidad en cualquier intervalo de 15 a 30 minutos durante el período de facturación mensual. En un estado donde los costos son altos, esto puede representar unos $3.000 a $4.500 mensuales, demasiado para distribuir entre los pocos VEs que forman fila para cargar en la actualidad.

Los acumuladores on-site, sin embargo, pueden cargarse y descargarse usando corriente continua (CC) y conectarse a la red utilizando un inversor de red. Las baterías podrían cargarse en momentos donde los costos son más bajos, almacenar la electricidad y consumirla cuando hacerlo directamente de la red sería más costoso. Una batería con una capacidad de 300 kW-hora (kWh) puede administrar la demanda máxima entre varias cargas duales y recargarse entre ellas. Al gestionar de esta manera el perfil de carga, el sistema de almacenamiento local puede reducir al mínimo los cargos por demanda (Gráfico), mejorando sustancialmente la ecuación económica. Otro factor positivo es la rápida disminución de los costos de almacenamiento, que se estiman en unos $100 por kWh en el futuro cercano, según un estudio de McKinsey.

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Para conocer más sobre VEs y acumuladores de electricidad, ver “How battery storage can help charge the electric-vehicle market.”

Sobre los autores

Stefan Knupfer es Socio Senior de la oficina de McKinsey & Company en Stamford, Jesse Noffsinger es especialista de la oficina de Seattle, y Shivika Sahdev es Socia Asociada de la oficina de Nueva York.


Empresas de electricidad globales: A la caza del valor

Por Tiziano Bruno, David Frankel, y Sébastien Léger

Las empresas necesitan nuevas estrategias para hacer frente a la mayor competencia y a condiciones de operación más complejas.

Al igual que la economía mundial, la demanda de electricidad también ha crecido. Pese a ello, el desempeño de las empresas del sector ha sido opaco. El retorno acumulado promedio para los accionistas de las 50 mayores compañías de electricidad de capital abierto ha sido de poco más del uno por ciento anual durante la última década.

Sin embargo, el sector global de la electricidad requerirá nuevas inversiones por un valor superior a $7 billones entre 2016 y 2025 1 ; estimamos que la incorporación de nueva capacidad podría generar pools de valor con un crecimiento robusto cercano al cuatro por ciento anual en ese período. Como ilustra el Gráfico, estas tasas de crecimiento variarán considerablemente según la región.

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¿Cómo pueden hacer las compañías de electricidad tradicionales para convertir en ganancias ese potencial? Sin dudas, no será fácil. Al mismo tiempo, nuevos jugadores de sectores como servicios financieros o petróleo y gas están ingresando al sector, en tanto que la competencia podría intensificarse aún más debido a la apertura de mercados hasta ahora cerrados a la competencia externa. Estas tendencias ejercerán presión sobre los precios, y por ende sobre los retornos. Además, si bien el desarrollo de fuentes renovables constituye una oportunidad de crecimiento, la experiencia del pasado reciente en Europa indica que estas fuentes podrían afectar la rentabilidad de las formas de generación convencionales.

Para aspirar a un futuro mejor, las empresas necesitan transformarse en forma más rápida e inteligente que lo que han demostrado en el pasado. Los comercializadores pueden intentar capturar mayores márgenes ofreciendo nuevos productos y servicios a clientes comerciales e industriales. En el caso de los usuarios residenciales, una alternativa es enfocarse en reducir el costo de servicio digitalizando los procesos internos y de clientes clave.

En general, más grande será mejor. La digitalización, la convergencia de la industria, la liberalización de los mercados y el ingreso de nuevos jugadores son señales de que las barreras están siendo derribadas. En este contexto, la escala se transforma en una ventaja competitiva: las fuentes renovables y las ventas residenciales, con su estructura de costos fijos, son casos concretos. Para alcanzar escala, sin embargo, las empresas tendrán que revisar la forma de asignar el capital y estar dispuestas a desprenderse de activos significativos. Otro abordaje podría ser la consolidación.

Los jugadores establecidos también deben considerar nuevos modelos de negocios. En áreas como transmisión y distribución, por ejemplo, una posibilidad es buscar sinergias operativas expandiendo su rol hacia la infraestructura de telecomunicaciones a través de nuevas inversiones y alianzas. Para perseguir la creación de valor sostenible a partir de nuevos servicios, como la electrificación de la movilidad, las empresas también pueden considerar su ingreso en nuevos ámbitos, como los seguros o el crédito para consumo.

Para conocer más sobre el tema, ver “How utilities can keep the lights on.”

Sobre los autores

Tiziano Bruno es Socio Asociado de la oficina de McKinsey & Company en Milán, David Frankel es Socio de la oficina de Los Ángeles, y Sébastien Léger es Socio de la oficina de París.

Los autores desean agradecer a Antonio Volpin por su importante aporte a este artículo y las investigaciones realizadas.


El futuro digital de la industria de la electricidad

Por Adrian Booth, Eelco de Jong, y Peter Peters
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The power industry’s digital future

Las tecnologías digitales ofrecen a las compañías de electricidad la oportunidad de generar más valor con los cambios en el mercado y la regulación.

En los últimos años, pese a las aparentes barreras para el ingreso como altos costos de capital y regulaciones exigentes, las compañías de electricidad han sentido el impacto de la dinámica de la era digital. Nuevos jugadores que utilizan herramientas digitales han ingresado al mercado de la electricidad, apps inteligentes ayudan a consumidores grandes y pequeños a tener un mejor control del uso de la energía, y las fuentes renovables y los acumuladores más accesibles han alterado los patrones de demanda. Pero la tecnología digital también está abriendo nuevos horizontes para que las compañías tradicionales del sector se adapten y creen valor. Nuestra investigación sugiere que transformar las operaciones y los sistemas usando tecnologías digitales puede ser fuente de gran valor, como una reducción de los gastos operativos de hasta el 25 por ciento, que se traduce en menores requerimientos de ingresos (en respuesta a la incertidumbre respecto de la demanda) o mayores ganancias.

Las ventajas de las iniciativas digitales son evidentes a lo largo de toda la cadena de valor (Gráfico). En las operaciones de generación y de transmisión y distribución, los algoritmos de mantenimiento predictivo ayudan a prevenir el trabajo excesivo y el reemplazo prematuro de los activos, además de reducir las interrupciones del servicio y otras fallas. Durante las tareas de reparación, las aplicaciones móviles proveen a los trabajadores información en tiempo real sobre las condiciones del sitio para realizar inspecciones y otras tareas en forma segura. Las compañías tradicionales también pueden utilizar las herramientas sofisticadas de servicio características de los nativos digitales, como agentes virtuales que ayudan a responder las consultas de los usuarios. Se trata de un desafío de proporciones, ya que la desregulación del sector en Europa y en otras geografías ha conducido a tasas de fuga de clientes de hasta el 25 por ciento anual.

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Las prioridades digitales diferirán para cada compañía, con mejoras potenciales de los resultados en el orden del 20 al 40 por ciento en áreas como satisfacción de clientes, cumplimiento regulatorio o seguridad. Por ejemplo, las compañías totalmente integradas en mercados regulados podrían perseguir en primer término ahorros de gastos operativos, además de mayor productividad y confiabilidad de la red. En general, las empresas podrán identificar entre 15 y 20 “recorridos de clientes” y procesos de negocios que son firmes candidatos para la reinvención digital. Ya hemos visto que la ola inicial de una transformación puede generar ahorros de costos suficientes para cubrir sus costos de implementación totales, por lo que los ahorros posteriores podrían destinarse inversiones adicionales en iniciativas digitales. Con el tiempo, la adaptabilidad y la eficiencia generadas por las tecnologías digitales proveerán a las empresas de electricidad una base más sólida para competir.

Para obtener más información acerca del rol de la tecnología digital en la industria de la electricidad “Accelerating digital transformations: A playbook for utilities.”

Sobre los autores

Adrian Booth es Socio Senior de la oficina de McKinsey & Company en San Francisco, Eelco de Jong es Socio de la oficina de Charlotte, y Peter Peters es Socio de la oficina de Düsseldorf.

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